10 años del área de
Responsabilidad Social

La evolución de la responsabilidad social dentro de la Escuela Bancaria y Comercial se ha conquistado gracias al compromiso de cada integrante de su comunidad. Hoy, en el marco de estos primeros diez años de asumirnos como Empresa Socialmente Responsable, es necesario destacar los aprendizajes obtenidos a través de aciertos y fallos que la experiencia nos ha dejado.

Nuestro lema contiene tres virtudes, que juntas conforman el fundamento de toda una filosofía institucional y de toda una visión humanista del mundo: solidez en el saber, destreza en el hacer, integridad en el ser. Y este fundamento se concreta en la aplicación de proyectos definidos que actualmente son referencias de innovación en materia de responsabilidad social: Catapulta (centro de emprendimiento), Fundación EBC, Semana Verde, Congreso de Recursos Humanos, Jornada de Reforestación, Encuentro de Emprendedores, Crecimiento Social Sostenido y Sistema de Gestión Ambiental, por mencionar algunos. Cada uno de ellos fija objetivos, alcanza metas y determina acciones de mejora continua, alineado a los diecisiete objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 aprobada por la Organización de las Naciones Unidas en 2015, objetivos planteados para mejorar la vida de todos, para satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer las suyas propias, para armonizar el crecimiento económico, para generar inclusión social y para proteger el medioambiente.

La misión y la visión de la EBC en materia de responsabilidad social no sólo consisten en abonar al ejercicio de estos objetivos, sino que incluyen la voluntad de cambio de la mano de instituciones y organizaciones a las que hemos involucrado para sumar esfuerzos y apostar a favor del bienestar colectivo.

La adecuada divulgación de los planes y los programas de impacto social que generan valor a la comunidad EBC, así como la rendición de cuentas y la transparencia, son fundamentales para el continuo esfuerzo de mantenernos en crecimiento. Sin embargo, ello es sólo una parte de las obligaciones que conlleva el ejercicio de la responsabilidad social. Ser socialmente responsable no es tener un distintivo sino creer en las razones adecuadas para llevarlas a cabo, con el fin de marcar la diferencia a través de nuestro pensamiento, nuestras ideas y nuestros actos, conscientes del impacto que podemos generar como agentes de cambio y con la convicción de que somos los que hacen que las cosas sucedan.

Es por ello que nos encontramos unificando aún más nuestros esfuerzos para consolidarnos como una institución que continúe promoviendo la ética, el cuidado del medioambiente, la vinculación con otras comunidades y el fortalecimiento de la vida institucional, a través de la educación para el desarrollo y de procesos responsables cuya finalidad es lograr un impacto de gran valor en la sociedad. Lo anterior, en aras de ofrecer a nuestros alumnos, una formación integral; a nuestros profesores, un cabal desempeño; y a nuestros colaboradores, una labor global a través de su participación en las actividades que permean la conciencia social dentro y fuera de la Institución, para fortalecer nuestro tercer principio: Somos honestos y socialmente responsables.