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Una decisión a través del tiempo
Hace 97 años, alguien tomó una decisión. No sabía cuántas vidas iba a cambiar. Probablemente tampoco lo imaginaba. Mtro. Diego Prieto Barbachano Rector
La frase, con la que nuestro rector abre su mensaje con motivo del 97 aniversario de la EBC, posee la fuerza de lo esencial: una institución no nace como concepto, sino como acto. Una decisión inicial que, con el paso del tiempo, se convierte en destino compartido.
I.
Hoy, a casi un siglo de aquella primera determinación, la EBC recuerda su origen y lo actualiza. Porque si algo deja claro el mensaje del maestro Prieto Barbachano es que la historia de la Institución es una energía viva que se encarna en quienes la conforman. Cada campus, cada aula, cada trayecto personal que se gesta como fruto de la Escuela es la prolongación de aquella decisión fundacional. El Rector lo dice con claridad al evocar a quienes transitan hoy por nuestros campus: las personas llegan a sus estudios superiores, descubren en el camino su vocación (o la reafirman) y, aun en circunstancias dfifíciles, deciden quedarse.
Ahí está, en esas decisiones íntimas y cotidianas, el verdadero aniversario.
II
La EBC se sitúa en la continuidad, en la certeza de que el tiempo no se rompe, sino que se integra; de que el pasado y el presente están contenidos en el futuro.
Por eso, más que recordar, la institución se reafirma. Se reafirma como parte activa de la historia de México —no como espectadora, sino como protagonista— desde aquel 1929 en que surgió para responder a una necesidad concreta: la formación de profesionales en el ámbito bancario. Y se reafirma también como causa y efecto de los grandes procesos económicos, sociales y educativos del país, una doble condición que le ha dado solidez, pero también una extraordinaria capacidad de adaptación.
En este contexto, la consigna “”Sé más” adquiere una dimensión mucho más profunda de lo que podría parecer a primera vista. No es un eslogan, es una ética. El propio Rector la desglosa en una serie de llamados concretos: ser más curioso, más disciplinado, más estratégico, más íntegro.
Pero lo verdaderamente significativo es que esa exigencia no se dirige hacia la Institución, sino hacia cada persona que forma parte de ella. “No celebres los 97 años de la Institución —dice—, celebra lo que tú has decidido hacer con tu tiempo aquí.”
Hay en esta invitación un giro fundamental: la historia deja de ser algo que se recibe para convertirse en algo que se construye.
III
A los 97 años, la EBC se encuentra en un momento de plenitud. Hay vigor, salud institucional, capacidad de transformación y, sobre todo, una disposición constante a la reinvención. Se trata de una madurez que no se traduce en rigidez, sino en apertura. La EBC crece —geográficamente, en el ámbito virtual y en el campo del conocimiento—, pero ese crecimiento no es fortuito. Es una decisión consciente, una voluntad de ser más.
Y aquí vuelve a aparecer, como un eco, la idea inicial: todo comienza con una decisión.
IV
Ustedes no son parte de esta historia, ustedes son la historia -advierte nuestro rector. Ahí está, quizá, el verdadero sentido de este 97 aniversario: no en la cifra —que es importante, por supuesto—, sino en la conciencia de que cada generación vuelve a fundar la EBC. Que cada decisión individual prolonga aquella primera decisión de 1929.
Y que, en el fondo, la historia de la institución no es otra cosa que la suma de esas elecciones: las de quienes se atrevieron a empezar, las de quienes decidieron continuar… y las de quienes, hoy, aceptan el desafío de ser más.
V
Como institución, como gran comunidad y con noventa y siete años de historia, la EBC contempla aquí y ahora el horizonte de sus proyectos y de sus sueños, mientras traza definiciones y asume decisiones, porque entiende, en este preciso instante, que el viaje comienza de nuevo.

