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Índice
- Contexto
- Lo onírico
- El espíritu emprendedor
- Conclusión
1. Contexto
Gran manifestación de talentos se vivió el pasado 29 de abril, en vísperas de la celebración del día del niño, con la tercera edición de Catapulta Challenge 2026. Un escenario lleno de luces y sonido, digno de un rockstar, con una organización y participación de nuestros queridos alumnos de LANCE que hicieron lo propio para que la experiencia fuera sublime. Los asistentes demostraron su lado infante, expectantes, inquietos y ansiosos de conocer los proyectos de los galardonados. Lo real parecía desfigurarse en un surrealismo que, en esencia, se combinó de forma mágica con los elementos propios del sueño y la vigilia, en una transformación que va más allá de una comprensión inmediata de lo que acontecía, porque la creatividad, en ese ámbito, sobrepasó los linderos de la simple posibilidad con la aplicación de los elementos joviales, propios de un espíritu libre, rebelde y dispuesto a buscar el triunfo.
Ese contexto nos dispuso en la reflexión acerca de la casualidad y los sueños como elementos que contribuyen a entender el ecosistema del emprendedor para materializar ideas que se convertirán en un gran business. Tajantemente la realidad es distinta a la ficción.
2. Lo Onírico
Los sueños, los buenos deseos y la casualidad son elementos de los sujetos pasivos que pretenden que un rayo fulminante e iluminador haga que ese gran negocio, que se espera desde la tranquilidad de su estado de confort, surja de la nada. Estos elementos distan mucho de la realidad que es tergiversada por los entes que buscan seguir los aspectos oníricos de las ocurrencias que se generan cuando no se distingue entre la realidad y la ficción, entre el sueño y vigilia. Simple y sencillamente en el evento se dio una muestra clara de que no existen las casualidades, sí los vestigios del legado de las voluntades que materializan sus ideas para que perduren en el tiempo.
En efecto, la gran capa de la población agraviada por una nula educación financiera, muchas veces producto de entornos educativos públicos, se nutre de la imaginación proyectada por el imaginario colectivo que considera a los fenómenos de emprendimiento como producto de la suerte, la casualidad, de superponer un sueño sin metas claras porque a el otro le funcionó por el simple hecho de decretarlo: su campo observacional, netamente limitado, altera lo real y no permite vislumbrar el camino que traza el emprendedor, aquel que será consolidado en los negocios.
Lo onírico es un punto de partida que se deja de lado una vez que comienza el tránsito hacia lo conocido, hacia lo planeado, que se plasma en proyectos exitosos. La ciencia y la técnica permiten una relación de conocimiento peculiar que propicia que el entendimiento se enfoque en los elementos esenciales de los ecosistemas emprendedores, enmarcando la culminación del objetivo propuesto, partiendo de la claridad en la gestación, ruta a seguir, valorización, constitución, marketing, financiamiento, entre otros.

Varo, R. (1961). Bordando el manto terrestre Museo de Arte Moderno, Ciudad de Mexico. México
3. El espíritu emprendedor
El lado humano que llama la atención en la comunidad EBC es el espíritu emprendedor que muestra la pureza y creatividad de un gran aprendiz, un filio grecorromano, guiado por la expertis de un maestro que siembra la duda en aquel para que se desbaste una piedra bruta que se convertirá en una colosal y magna obra. Como lo mencionó el ganador de Catapulta Challenge 2026: no saben cuántas veces tuve que fracasar para materializar mi proyecto. Precisamente, el emprendedor se asemeja con el asombro de un niño que busca múltiples respuestas que lo llevaran a generar muchos ensayos donde el error se hará presente una y otra vez, pero su persistencia no permitirá claudicar. Se siembra la duda, que nos hace avanzar o retroceder, como elemento que precede su existencia o como decía San Agustín de Hipona Si me equivoco, existo. Caer y levantarse es algo que es parte de este complejo universo, como bien se dice: si las cosas fueran sencillas todo mundo las realizaría.
La mente de los participantes seguía la consigna: ¡quiero seguir adelante! Se vislumbraba como un constante aleteo de un águila que sabe que existen adversidades en el vuelo, que se dan pasos irrevocables, sin vuelta atrás, que esa idea acompaña todo el pensamiento, luchando contra el error con un espíritu fuerte para actuar conforme a la razón. Simplemente son parte de la culminación de un trabajo de mucha paciencia para llegar a la cúspide de los logros de un ser ávido de éxito.
En efecto, el calcular el error, la pérdida, el riesgo y todo lo que engloba la materialización de una idea se manifiesta en una relación de causalidad, nunca de casualidad, porque se hace una diferenciación entre las ocurrencias y lo que es cuantificable, logrando un tipo de edificación lógica, técnica y estructurada. Se incorporan los estudios futurológicos, de la prospectiva organizacional, eliminando cualquier corazonada a favor de los saberes que nos ofrecen las disciplinas económico-administrativas y sociales que realmente contribuyen al emprendimiento.

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht
4. Conclusión
Podemos deducir que los negocios no son asuntos de aferrarse a lo onírico de forma simple y llana, al contrario, es la actividad científica que realiza el agente de cambio en la culminación de la idea en la realidad del ecosistema emprendedor. Catapulta es esa fábrica que germina esa semilla para que el que esté dispuesto a coronarse, toque lo divino del éxito, emprenda el vuelo para consolidar sus objetivos de manera sistemática, metodológica y creativa.
En suma, nuestra Escuela Bancaria y Comercial, la escuela de los negocios por excelencia, es como nuestro gran Tenochtitlan: el lugar donde los humanos se hacen dioses. Catapulta se muestra como ese gran templo ceremonial donde los grandes Tlatoanis elevan al participante al gran Mictlán, a la divinidad de los bienaventurados que se consolidaran en los Campos Elíseos brillando por El tejido de sus sueños.
Escrito Por:
Dr. José Luis Santos González
Presidente de Alianza Política Nacional A.C. y miembro activo del S.C.M.

