Las finanzas en la EBC

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Agustín Aguilar Tagle*

Cuarenta años de preparar profesionales en finanzas y banca.

Todo banquero debe ser financiero, aunque no todo financiero tiene que ser banquero.
Revista Banca y Comercio / 1981

La Escuela Bancaria y Comercial lleva en su sangre y en su mente la convicción de que el conocimiento financiero es fundamental para el desarrollo de los negocios, para el fortalecimiento de la economía y para el trazado de caminos de progreso colectivo.

A mediados del siglo XX, el empleado bancario, reclutado por recomendación o por referencias familiares, comenzaba con preparación mínima e iba labrando su carrera con la práctica diaria y al pasar de un departamento a otro. Por supuesto que podía así llegar a ser un alto directivo de la banca e incluso un banquero; pero el camino exclusivo de la experiencia significaba –y sigue significando- la inversión de muchos años. El estudio universitario, en cambio, abreviaría ese tiempo: al término de su carrera, el estudiante estaría preparado para un puesto de nivel medio superior en la banca.

El lunes 14 de agosto de 1978, la Escuela Bancaria y Comercial inició las clases de su Licenciatura en Banca y Finanzas (que hoy lleva el nombre de Licenciatura en Finanzas y Banca), junto con las carreras que ya impartía en años anteriores (Contador Privado, Contador Público, Ciencias Administrativas, Funcionario Bancario, Secretaria Bilingüe y Secretaria Ejecutiva).

La Licenciatura en Banca y Finanzas (sic) comenzó a ser impartida con la autorización de la Secretaría de Educación Pública y con la legitimación que su historia de cincuenta años le otorgaba: desde su nacimiento, La Bancaria contó con la colaboración de personalidades provenientes del mundo financiero, como Rodrigo Gómez, director del Banco de México desde fines de 1952 hasta mediados de 1970; Luis Legorreta García, presidente del Banco Nacional de México alrededor de 1952; y el ingeniero Marte R. Gómez, quien ocupó diversos cargos públicos, entre ellos el de Secretario de Hacienda durante el interinato de Abelardo L. Rodríguez.

En principio, la EBC ofrecía tres campos de estudio para quienes deseaban hacer carrera en la banca y en el mundo financiero. El primero y más extenso estaba constituido por la Licenciatura en Banca y Finanzas, considerada ya como una carrera de educación superior. Comprendía ocho ciclos de estudio de cuatro meses cada uno: los cuatro primeros formaban prácticamente un tronco común con las carreras administrativas (Contabilidad, Matemáticas, Legislación, Organización, Economía, etc.), mientras que los cuatro siguientes constituían la especialidad bancaria propiamente dicha: Matemáticas, Organización, Operaciones de Banca, Cálculo Financiero, Estadístico, etcétera.

La revista Banca y Comercio, en su número de octubre de 1981**, advertía lo siguiente: “Sabido es que en los últimos tiempos ha surgido la necesidad del Director o Gerente de Finanzas. Efectivamente, en todas las grandes empresas existe este departamento responsable de estimar sus necesidades financieras; es decir, las necesidades de dinero de la empresa, la forma de obtener esos fondos y la forma de aplicarlos. El Director de Finanzas, precisamente, es quien, llegado el momento, debe negociar con los banqueros la obtención o, en su caso, la colocación de los fondos de la empresa. Es por eso que el Director de Finanzas debe estar perfectamente entrenado para entenderse con el gerente de crédito de los bancos”.

Celebramos en este año cuatro décadas de formar profesionales capaces de diseñar estrategias financieras para la rentabilidad y el incremento de las utilidades de las empresas, tanto en ambientes seguros como en entornos de riesgo. Por su parte, Campus Aguascalientes hereda esta historia y también la historia completa de toda la EBC, la escuela de negocios de México.

*Jefatura de Patrimonio Cultural
**El artículo citado es la base del artículo presente