El movimiento
en la gran Ciudad de México

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Alejandra Mendoza Espinosa*

Y de que vimos cosas tan admirables no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y veíamoslo todo lleno de canoas y en la calzada muchos puentes de trecho en trecho, y por delante estaba la gran Ciudad de México...

Bernal Díaz del Castillo

Sobre la antigua Tenochtitlan (o “lugar de tunas sobre piedra”) se erige hoy la caótica Ciudad de México; sobre los canales donde transitaban las canoas, hoy circulan miles y miles de automóviles al día… y circulamos nosotros, en el extremo actual de muchos siglos transcurridos y en medio del cambio acelerado de la infraestructura que nos rodea.

Según el Índice de Tráfico 2017 que realiza TomTom**, con base en el análisis de 390 ciudades de 48 países, la capital del país se ubica en el primer puesto, esto sumado a que ha sido catalogada como la quinta ciudad en el mundo con más población (21 millones 581,000 habitantes).*** Lo anterior es determinante en relación con los problemas actuales de movilidad en la Ciudad, tanto en lo concerniente al transporte público como en lo relativo al medioambiente.

Otro caso que merece comentarse es el de la Línea 7 del Metrobús, cuya construcción fue cuestionada por un sector de la opinión pública, que vio en dicha línea una amenaza a los bienes patrimoniales de la Ciudad, por lo que el Instituto Nacional de Antropología e Historia interpuso un amparo para frenar la obra, el cual fue retirado tras llegar a acuerdos técnicos.

Actualmente, los habitantes de la Ciudad se mueven gracias a doce líneas del Metro, siete líneas del Metrobús, un tren suburbano, diversas rutas de autobuses, múltiples unidades de transporte colectivo (microbuses y combis) y miles de taxis particulares, así como al Servicio de Transportes Eléctricos, que incluye el trolebús y el tren ligero. Y esto no es todo, los chilangos también se mueven mediante Ecobici, un esfuerzo por conservar el medioambiente.

Ahora bien, aunque no es propio del sistema de transporte público, cabe traer a colación el malogrado proyecto aeroportuario de Texcoco, el cual, según se dijo, respondería a la demanda actual de pasajeros y constituiría una solución integral a largo plazo, capaz de atender el crecimiento del tránsito aéreo (porque, en efecto, ya no es posible ignorar las actuales exigencias y demandas de movilidad aérea).

El asunto espinoso de esa propuesta radicaba en el altísimo costo de su puesta en marcha, en lo poco transparente de su financiamiento y en la sobreexplotación y potencial destrucción del ecosistema donde se pretendía construir.

Extensión y calidad del transporte público

En agosto de 2007, fue presentado el proyecto oficial de construcción de la Línea 12 del Metro, a cargo del Sistema de Transporte Colectivo, cuyo color distintivo (oro) fue elegido para conmemorar el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la Revolución Mexicana. No fue sino hasta el 30 de octubre de 2012, después de cinco años, que la línea que corre de Iztapalapa a Tláhuac fue inaugurada. Y apenas un año después se solicitó el cierre parcial de dicha línea para que las constructoras relacionadas con su edificación revisaran la nivelación de los rieles. Debido a fallas consecutivas, los cierres parciales se solicitaron una y otra vez, hasta que en 2014 las autoridades competentes declararon que el servicio entre la terminal Tláhuac y la estación Culhuacán no podría continuar porque existían graves fallas que podían derivar en el descarrilamiento de los trenes.

En 2017, hubo la necesidad de cerrar nuevamente la línea de manera parcial, debido al terremoto que sacudió en septiembre de ese año a la Ciudad. Hoy en día, la Línea 12 funciona en su totalidad; sin embargo, se estima que, por las deficiencias de origen, esta línea ha sido la más costosa en la historia del Metro: para su rehabilitación, se estarán invirtiendo doscientos millones de pesos al año.

En cuanto a la construcción del tren interurbano México-Toluca, cuyo costo se estima en 52 mil millones de pesos, su inauguración sigue postergándose, debido a cambios en la ruta y a pruebas de funcionamiento.

Retos ambientales De esa Tenochtitlan lacustre que describe Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1632) y de lo blanco de sus templos, hoy no queda nada. Por parte del gobierno, se han hecho esfuerzos por bajar los niveles de carbono en el aire mediante distintas alternativas, la cuales no parecen ser nunca suficientes: reformulación de las gasolinas, verificación vehicular, Hoy no circula, reubicación de industrias, campañas de educación vial, programas de restauración y conservación de áreas verdes… Una de las medidas tomadas en cuanto a movilidad es la de incentivar el uso de transportes que no emitan contaminantes. Ejemplo de esto es el sistema de bicicletas públicas Ecobici. Este medio, incluso, ha sido adoptado por turistas, ya que se considera una buena opción para recorrer distancias cortas. Actualmente, cuenta con 480 cicloestaciones en 55 colonias de la Ciudad, así como con 6,800 bicicletas.

Más allá del relajamiento que produce el pedalear por la Ciudad de México, este transporte aminora tiempos entre destinos, respeta el medioambiente y procura nuestra salud física. Todo esto sería una maravilla completa si la cultura del respeto al ciclista fuera un hecho, pero en esta región del país hay mucho que trabajar al respecto.

El asunto no termina aquí: recientemente, han sido lanzadas aplicaciones móviles que permiten rentar scooters eléctricos o “patines del diablo” para transitar (por ahora, sólo en algunas colonias de la Ciudad). Esperemos que estas iniciativas sean ecundadas y que, poco a poco, generemos personal y colectivamente una conciencia de preservación y cuidado del medioambiente, pues de no hacerlo, la calidad de vida en la gran Ciudad de México será nula en unos cuantos años.

Pareciera que los retos ambientales pueden ser afrontados de manera rápida. Sin embargo, existen situaciones de fondo que las autoridades competentes deben tomar en cuenta. Una de ellas es la centralización laboral: para llegar a su lugar de trabajo, la población que vive en la periferia de la Ciudad pasa diariamente más de tres horas en el transporte público.

Urge, entre otras cosas, formar profesionales capaces de administrar los recursos destinados a la movilidad de la Ciudad de manera eficiente, así como promover entre los ciudadanos que ahora pisamos la ancestral tierra mexica una cultura de respeto y amor por nuestro entorno.

*Coordinadora de Comunicación y Medios Internos
**Principal fabricante de sistemas de navegación en Europa
***Dato obtenido del informe emitido por la Organización de Naciones Unidas, que se titula: Revisión 2018 de las Perspectivas de Urbanización Mundial