El fútbol, una pasión convertida en negocio
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Erick Omar Rosas Romero*

El miércoles 30 de julio de 1930, noventa y tres mil espectadores abarrotaron el estadio Centenario de Montevideo para presenciar la final del primer Mundial de Fútbol de todos los tiempos, que concluyó con el triunfo de la selección uruguaya sobre la selección argentina, por cuatro goles a dos.

Ante el éxito de este encuentro internacional (en el que participaron trece países), la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), fundada en 1904, decidió realizar la fiesta deportiva cada cuatro años.

Ochenta y ocho años han pasado desde aquel acontecimiento, y en este tiempo se han celebrado ya veinte ediciones de la Copa Mundial, en donde la selección de Brasil es el equipo con más victorias (cinco) y es seguida por dos selecciones, la de Alemania y la de Italia, cada una con cuatro trofeos.

El entorno político, social y cultural influye de una u otra manera sobre el rumbo de este torneo deportivo. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, impidió realizar las ediciones de 1942 y 1946.

Terminado el conflicto bélico, la mayoría de los países europeos se encontraba devastada por la guerra, así que Brasil presentó su candidatura. El Mundial de Fútbol regresó a Sudamérica en 1950.

Si en 1930 participaron trece selecciones, en la actual edición rusa han estado disputándose la Copa treintaidós equipos. Y es que el fenómeno de la llamada globalización ha expandido la práctica profesional de este deporte, que mueve quinientos millones de dólares al año, cifra que coloca a este negocio en el décimo séptimo lugar de la economía mundial.

El dato anterior sirve como punto de partida para dimensionar la poderosa industria de lo que hoy se conoce como el deporte más popular del mundo. Para entender mejor este fenómeno, es necesario considerar distintos elementos, como la televisión, medio de comunicación predominante: gracias a los avances en telecomunicación, cualquier fanático puede seguir las transmisiones desde cualquier parte del mundo y a cualquier hora.

Asimismo, este desarrollo tecnológico ha representado una plataforma que puede llegar a definir el éxito de un jugador, pues por sus alcances es posible conocer las capacidades deportivas de estas figuras, sin importar fronteras físicas, idioma o cultura.

Gracias a la mercadotecnia, el fútbol se ha transformado en un fenómeno social en el que los aficionados son “clientes” que consumen los productos creados por clubes y jugadores. En nuestro país, por ejemplo, este deporte representa un negocio redondo, pues si bien los dueños de equipos de la Primera División de México (Liga MX) realizan inversiones millonarias para adquirir a los mejores jugadores disponibles, este gasto rinde cuantiosas ganancias. Ejemplo de lo anterior es el Club Deportivo Guadalajara, que en 2017 se posicionó como el club de fútbol más valioso de México (su actual dueño es el empresario mexicano Jorge Vergara).

Para alcanzar este estatus, Chivas gastó más de veinte millones de dólares en la adquisición de sus refuerzos y estableció nuevos acuerdos con grandes televisoras, como Televisa y Univisión, para la transmisión de sus partidos. Estos esfuerzos desembocaron en ganancias de aproximadamente 279.8 millones de dólares, según Forbes.

En 2018, el Club Tigres, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ha alcanzado un valor aproximado de setenta millones de euros, suma que lo posiciona como uno de los equipos más valiosos, no sólo de nuestro país sino de todo el continente americano, únicamente detrás de equipos como el Club Atlético Boca Juniors, de Buenos Aires, Argentina.

Dentro del panorama internacional, estas atractivas cifras han atraído la mirada de personajes millonarios, quienes, con la pretensión de diversificar sus negocios, han destinado considerables sumas de dinero para adquirir equipos de fútbol europeos. Ejemplo de ello es el empresario estadounidense Avram Glazer, quien en 2005 adquirió el Club Manchester United con una inversión de mil millones de euros. Actualmente, este club británico se posiciona como uno de los veinte equipos más importantes del mundo y su valor alcanza los 676.3 millones de euros.

En este mismo listado, podemos mencionar al multimillonario ruso Román Abramóvich, quien en 2003 adquirió el Club Chelseade Inglaterra con una inversión de 165 millones de euros. El empresario mexicano Carlos Slim también figura en esta categoría, gracias a su participación como socio mayoritario en el Club Real Oviedo, que actualmente participa dentro de los equipos de Segunda División de España. Dicha compra fue realizada con una inversión de dos millones de euros.

El fútbol se ha convertido en un negocio que posee el empuje necesario para romper cualquier frontera, como es el caso de la Copa Mundial de Rusia 2018, cuya organización ha significado una inversión aproximada de 11 mil millones de dólares, pues a través de un decreto del gobierno ruso, emitido a principios de 2017, se aumentó el presupuesto que se tenía contemplado, señalando que este incremento se destinaría al desarrollo del transporte y a la mejora de infraestructura: de los 365 hoteles oficiales para este encuentro, veintiuno son totalmente nuevos. Asimismo, se construyeron catorce hospitales y dos nuevas estaciones del metro, a la vez que se mejoraron carreteras y aeropuertos. Según la información pública, sólo un tercio de este presupuesto se utilizó para la construcción de estadios y otras instalaciones deportivas.

Los patrocinadores funcionan como figuras clave, pues ellos son quienes absorben ciertas deudas, a cambio de obtener un lugar privilegiado para posicionar su marca ante millones de espectadores de todo el mundo. En el caso de Rusia 2018, la FIFA ha establecido una sólida estructura mercadológica, en conjunto con sus principales socios (Adidas, Coca-Cola y Visa). Asimismo, resalta la participación de gigantes como Budweiser y McDonald’s, quienes este año encabezan la lista de patrocinadores de la Copa Mundial.

Sin duda, el fútbol ha alcanzado un estatus privilegiado, muy por encima de otros deportes. Para sustentar la afirmación anterior, basta conocer el precio de los jugadores más valiosos que participan en la Copa Mundial de Rusia 2018: el argentino Lionel Messi, 220.5 millones de dólares; el brasileño Neymar Jr., 183.8 millones de dólares; y el portugués Cristiano Ronaldo, último poseedor del reconocimiento Balón de Oro y cuyo valor alcanza los 147 millones de dólares.

Con el precio conseguido por estos tres astros de la cancha, contamos ya con una perspectiva integral de lo que significa el negocio del fútbol.

¿Qué podemos aprender de este ejercicio de reflexión?

La industria deportiva mueve miles de millones de dólares al año. Bien administrada, genera éxitos sorprendentes en el mundo de los negocios. Los conocimientos requeridos para realizar una buena jugada dentro de este terreno de los negocios tienen como fuentes principales lo jurídico, lo administrativo y lo financiero, así como otras áreas del saber, que convierten cualquier espacio en una oportunidad de desarrollo económico.

* Coordinador de Comunicación y Planeación de Medios Internos