De la sociedad de la información
a la sociedad del conocimiento

El pasado 10 de marzo la Escuela Bancaria y Comercial cumplió 89 años de haber sido fundada, y al celebrar el hecho se destaca un aspecto notable: el crecimiento asombroso de la Institución, crecimiento que no es un fenómeno azaroso sino una acción consciente, absolutamente voluntaria.

La EBC crece porque quiere crecer, porque el movimiento ascendente está en su naturaleza, porque cree en lo que fue, en lo que es y en lo que será.


Pero si el desarrollo de la Bancaria es fruto de una evidente voluntad de poder, entendida como fuerza primordial que busca mantenerse en el ser (y ser aún más), entonces debe la Institución prepararse para enfrentar los embates del viaje hacia sí misma. ¿Cómo? Con conocimiento de su historia, con entendimiento de su ser y con absoluta claridad de sus aspiraciones. Dicho en pocas palabras, es necesario que la Escuela Bancaria y Comercial conecte entre sí cada elemento de su cultura, para que fluya por todo el sistema el espíritu renovado que da coherencia y vigor a su propio ser.

La EBC es una comunidad, una institución y una empresa. Y las comunidades, las instituciones y las empresas sólo son reales en sus individuos, en su gente. Con esta afirmación como punto de partida, conectémonos desde nuestra libertad de elección con un concepto llamado Escuela Bancaria y Comercial, y que el concepto encarne en nuestra individualidad, de tal manera que la consigna “estudiar negocios para cambiar la vida” sea una realidad diaria y permanente.

La Escuela Bancaria y Comercial festeja sus 89 años de vida dentro de un siglo donde el cúmulo de información se incrementa exponencialmente y de manera vertiginosa, hecho que nos define históricamente como “sociedad de la información”

La sociedad de la información es más que un concepto, es una realidad evidente e innegable que, sin embargo, debe ser controlada, matizada y dirigida hacia una aspiración cultural: la sociedad del conocimiento.

No es lo mismo tener información que tener conocimiento. Convencidos de la diferencia, en la EBC elevamos a Principio Institucional el propósito de ir más allá del estudio escolar, de extender la idea de aprendizaje a toda una forma de vida y de tener una actitud de observación científica y constante del mundo, observación que no es contemplación sino análisis, reflexión y disposición a aprovechar los datos (la información) para aportar nuevas herramientas de crecimiento individual y colectivo.

La EBC no tiene la mirada fija en su pasado. Si lo menciona reiteradamente –y lo ronda- es porque nos sentimos orgullosos de los hechos que nuestra comunidad ha generado a lo largo de su historia. Hoy, a propósito, la faena continúa, con la inspiración de nuestros Principios Institucionales, cada uno de los cuales nos hace otear el futuro en busca de retos, a la vez que cada uno de ellos nos ayuda a definir en el presente las maneras y los instrumentos del cumplimiento cotidiano.

Al compartir la idea de que los servicios educativos ofrecidos desde la iniciativa privada deben estar sujetos a la sana competencia empresarial, la EBC asume los retos del mercado; pero lo hace desde una ética sólida y con base en los cimientos de su propia historia, la misma que la lleva a promover entre sus estudiantes y en toda su comunidad principios básicos con los que, además, define su perfil: Somos estudiantes para siempre / Somos impulsores de progreso / Somos honestos y socialmente responsables. Con dichos principios, la Escuela Bancaria y Comercial quiere participar activamente en los esfuerzos generales por dar cauce al torrente de información y para garantizar el acceso de un mayor número de mexicanos a la sociedad del conocimiento.