LA RUTA DEL TEQUILA
Y OTRAS AVENTURAS

ODA AL AGAVE

Arranca a la tierra su corazón y apaga en sus hijos la sed del alma.

Mano que ruega al cielo, huella y paisaje, boca multiplicada (también se aburre de luz en la tarde).

Espera la jima, que roba sin dolor su miel divina.

Lengua vegetal del asombro, diván azul, pedazo de sol y luego escombro.

Tequila, jugo de planta con rostro milenario, agua de río que se quema, triunfo mestizo, teorema.

Tener el tiempo, la savia, la sangre, el agua y el fuego de un pasado que nos sostiene y responde viril a nuestro ruego.


Bendito Reyes Onofre nació en el municipio de Tequila, en 1992, a las nueve de la noche. Y decir la hora de su nacimiento es importante, porque el muchacho salió muy despierto de su madre, tanto que su llanto coincidió con las tres campanadas que el párroco da todas las noches, a esa mera hora, para anunciar la bendición. In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, amen. Sólo eso y nada más.

¡Por eso lo llamaron así, Bendito!

En ese momento, como era y es costumbre, toda la gente en Tequila se puso de pie y volteó hacia el templo, la música paró, se apagaron los televisores… y nació Bendito Reyes Onofre, que hoy, a sus escasos veinticinco años de edad, es uno de los escritores más interesantes de Jalisco, aunque su fama no está en los círculos literarios sino en las tertulias vespertinas de Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque…

Bendito no se asume como artista de altos vuelos, sino que se hace llamar plumífero irredento y poetastro de tercera categoría:

-Nada tengo que hacer frente a nuestros gigantes, frente a Agustín Yáñez, Juan Rulfo o Juan José Arreola. ¡Nada tengo que hacer frente a Enrique González Martínez, uno de los grandes poetas del universo entero!

Por ahora y mientras encuentra algo mejor que hacer, Bendito organiza recorridos boutique a través de la llamada Ruta del Tequila, uno de los paseos más atractivos que podemos hacer quienes visitamos Jalisco.

Su concepto de recorrido boutique se refiere a un paseo especial, en el que los visitantes se acercan a la cultura del agave mediante los mecates de la cultura jalisciense: la música, la literatura, la pintura, la danza, el teatro e incluso las tradiciones religiosas de cada estación; pero también a través de los hilos del tiempo y de la economía. Toca, por ejemplo, pasajes sorprendentes y conmovedores de la famosa Historia de la conquista del reino de la Nueva Galicia en la América Septentrional, del ilustre Matías Ángel López de la Mota y Padilla, quien además y a propósito gestionó el establecimiento de la Universidad de Guadalajara, en 1750.

Tuve la fortuna de encontrarme con Bendito en Arandas, allá en los Altos de Jalisco. Le conté que la EBC estaba a punto de inaugurar Campus Guadalajara, y se emocionó mucho. Me confesó que tal vez sea él un financiero frustrado y que en una de ésas hasta se inscribe, para darle a su oficio de poeta una nueva visión y un nuevo aliento.

Y en eso estábamos cuando llegó un amigo mutuo, Pepe Villa, bisnieto de José Villa, el fundador del Mariachi México, cuya fama y calidad compitieron con el Vargas de Tecalitlán (el papá de este último Pepe Villa fue el que organizó la primera Muestra Nacional del Tequila).

¡Pero, bueno, Bendito de Dios! –dijo Pepe Villa mientras golpeaba con sus palmas la espalda del poeta-. ¿Ya le leíste a nuestro amigo tu Oda al Agave? Digo, porque ya me enteré de algo: están ustedes con la idea de hacer la Ruta del Tequila…

El municipio de Tequila está a setenta kilómetros de la ciudad capital, en carro se hace una hora y cuarto, a lo mucho; pero se tocan otros lugares en la ruta: Arenal, Teuchitlán, Amatitán, Magdalena, San Juanito Escobedo, Etzatlán, Ahualulco y el mismo Tequila, por supuesto.

Quiero transmitir aquí el embeleso que se experimenta al perderse entre los campos de agave azul (esta última frase no es mía, la encontré en una página de turismo, y me gustó), quiero dibujar la alegría que asalta nuestro conocimiento al descubrir el origen del tequila, al explorar sus fábricas…

Para eso, para transmitir y dibujar lo que se vive al recorrer la llamada Ruta del Tequila, le he pedido permiso a Bendito Reyes Onofre de publicar aquí su Oda al Agave. Ya luego hablaremos de otros destinos turísticos de Jalisco, como el Lago de Chapala, el Volcán del Fuego, Tapalpa, Mazamitla… ¡Tanta cosa que hay que ver!

Porque visitar Jalisco es alcanzar el estado de gracia.