La economía mexicana
frente a la nueva administración
estadounidense

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VERÓNICA ARLETTE ZEPEDA*

A partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), la economía mexicana y la estadounidense incrementaron su interrelación, no sólo por el aumento de exportaciones e importaciones sino también por la enorme cantidad de actividades que se llevan a cabo de manera conjunta.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), del total de las exportaciones que realiza México, el 80.2% es enviado a Estados Unidos, mientras que el 49.0% de las exportaciones de Estados Unidos es enviado a México, lo cual convierte a ambos países en el principal socio comercial de uno y de otro.

En cuanto a los productos, se observa un comportamiento muy parecido al descrito anteriormente, por lo que podemos decir que el crecimiento de la actividad industrial en nuestro país depende del nivel de producción en el país vecino y viceversa.

Debido a la estrecha relación entre ambos países, los resultados de las recientes elecciones estadounidenses, ocurridas a principios de noviembre pasado, sí tendrán un impacto importante en nuestro país. Ambos candidatos, el republicano y la demócrata, manifestaron durante sus respectivas campañas la intención de renegociar el TLCAN (los comentarios vertidos sobre el


¿Está México en condiciones de renegociar el TLCAN?


tema, a propósito, enfatizaron los aspectos negativos del acuerdo).

Aunque la mayoría de la población considera que las ventas al exterior se concentran principalmente en petróleo y productos agropecuarios, la realidad es otra: a diferencia de los años ochenta, hoy es la exportación de productos manufacturados la que representa aproximadamente el 90% de todas las ventas al exterior.

Por ello, la renegociación del TLCAN es un riesgo potencial para nuestro país, ya que cada sector estaría en posibilidades de solicitar mejores condiciones, lo que haría prácticamente imposible poder llegar a un nuevo acuerdo, generando con ello un mayor nivel de incertidumbre y con ello una reducción en el nivel de inversiones.

Es importante mencionar que algunos sectores han comenzado a registrar un menor ritmo de crecimiento en sus inversiones, mientras que en otros puede observarse que el nivel de inversión se ha estancado, como consecuencia de las condiciones políticas y económicas del momento, así como por la falta de claridad en las reglas que entrarían en vigor.

En caso de que esta situación se mantenga, es muy probable que el peso se deblite más frente al dólar y que el nivel de crecimiento económico se vea seriamente comprometido.

*Catedrática del Colegio de Economía de la EBC