Comercio internacional
más allá de Estados Unidos

Icono ventana

JULIÁN EMMANIEL RICO GILES*

Ante la inminente crisis internacional que traerá el mandato del ya electo presidente estadounidense, México tendrá en todos sus sectores un gran reto: diversificar y potencializar los canales y relaciones comerciales en todo el mundo.

Ahora que Estados Unidos ya no será el país más fácil ni el más accesible para los negocios, como lo fue durante muchos años, ¿hacia dónde debemos mirar?
La respuesta la tenemos justo frente a nosotros y no la hemos querido explotar:

  • Tenemos firmados 32 Acuerdos para la Promoción y la Protección Recíproca de las Inversiones (APPRI) con 33 países.

  • México cuenta con una red de 12 Tratados de Libre Comercio (TLC) con 46 países

  • Contamos con 9 acuerdos de alcance limitado (Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

Asimismo, no debemos dejar de lado las relaciones internacionales que mantiene el sector empresarial, incluido en éste el rubro educativo (la EBC, por ejemplo, mantiene convenios con más de veinte países, para el fomento del intercambio académico).

El potencial intelectual y científico, así como la innovación en las TLC para bienes y servicios, es abundante en todas las regiones de México, a tal grado que muchos países europeos contratan el recurso mexicano para desarrollarlo más en sus propias empresas y obtener los beneficios que nosotros, como país, estamos desaprovechando.

Por muchos años, nuestro comercio rápido ha sido la puerta del norte; pero tenemos varias puertas, las ya mencionadas, en las que solicitan productos básicos mexicanos o de manufactura con un costo competitivo en el mercado internacional y de alta calidad. Existen muchos fomentos para la exportación a diferentes con- tinentes por parte del gobierno mexicano, mismos que no se explotan de forma adecuada.

Hoy debemos voltear hacia todos los acuerdos co- merciales, educativos, financieros y de bienes y servi- cios con que cuenta el país, y aprovecharlos, por supuesto, para reducir la dependencia que tenemos con nuestro principal socio comercial (Estados Unidos).

Más allá de lamentar el triunfo de Donald Trump, veamos en este hecho histórico una oportunidad para México de comenzar a mirar otros mercados y adaptar nuestros productos a las necesidades del mercado internacional para beneficio de nuestra economía.



*Coordinador de Relaciones Internacionales de la EBC.